Manel Armengol | Ana Mas Projects

Manifestacions per les llibertats. 1 de Febrero, Barcelona (1976) Ejemplar calidad archivo. Baño de conservación al selenio. 25 x 37,5 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Manifestacions per les llibertats. 1 de Febrero, Barcelona (1976) Ejemplar calidad archivo. Baño de conservación al selenio. 25 x 37,5 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Manifestacions per les llibertats. 1 de Febrer, Barcelona (1976) Ejemplar calidad archivo. Baño de conservación al selenio. 25 x 37,5 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Manifestacions de l'1 de Febrer de 1976 (1976) Ejemplar calidad archivo. Baño de conservación al selenio. 25 x 37,5 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

11 de Setembre. L'any de la lliçó. Motoristes a les Rambles (1977) Ejemplar calidad archivo. Baño de conservación al selenio. 25 x 37,5 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Riba estesa sobre el Carmel (1976) Ejemplar calidad archivo. Baño de conservación al selenio. 25 x 37,5 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Dipòsits Nueva York 1978 Cibachrome (Ilfochrome Classic) Copia n. 1/4

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Grocs des del MOMA Nueva York 1978 Cibachrome (Ilfochrome Classic) Copia n° 3 50 x 60 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Mac-cars Nueva York 1978 Cibachrome (Ilfochrome Classic) Copia n° 1/2 80 x 60 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Un diumenge al matí Nueva York 1977 Cibachrome (Ilfochrome Classic) Copia n° 1/2 60 x 80 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Parella d'homes a Central Parck. Manhattan, New York (1978) Ejemplar calidad archivo. Baño de conservación al selenio. 40 x 27 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Parella de dones a Central Park. Manhattan New York. (1978) Ejemplar calidad archivo. Baño de conservación al selenio. 40 x 27 cm

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Vista de "NY" Ana Mas Projects (Barcelona) 2018. Foto: Diana Rangel

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Vista de "NY" Ana Mas Projects (Barcelona) 2018. Foto: Diana Rangel

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Vista de "NY" Ana Mas Projects (Barcelona) 2018. Foto: Diana Rangel

Manel Armengol | Ana Mas Projects

Vista de "NY" Ana Mas Projects (Barcelona) 2018. Foto: Diana Rangel

CV

MANEL ARMENGOL

Badalona, 1949

EXPOSICIONES INDIVIDUALES

 

2017

1989. Després de les Converses d’Alger. Deliri i treva. Fundació Antoni Tàpies

Això em va passar” De tortures i impunitats, 1960-1978. Espai Dalmau, El Born CCM

2016

La transició des del carrer, 1976-79” CAC CAN SISTIRÉ DE SANTA COLOMA DE GRAMANET

2014

Transicions. Els setanta a Espanya, els Estats Units i la Xina., Museo de Badalona (Badalona).

2001

Palau Robert (Barcelona).

Galeria Alejandro Sales (Barcelona).

1999

Arco ‘99, Galería EGAM (Madrid).

Galería EGAM (Madrid).

Foto-Galería Railowsky (Valencia).

1992

Museo Fundación Artes Visuales Alejandro Otero (Caracas-Venezuela).

1987

Galería Eude (Barcelona).

1980

Galería Spectrum-Cànon (Barcelona).

EXPOSICIONES COLECTIVAS

 

2001

Temps de Transició, Fundación Telefónica (Madrid).

2000

Introducció a la Història de la fotografia a Catalunya, Museu Nacional d’Art de Catalunya

La generació de l’11 de setembre, Colegio de Periodistas (Barcelona, itinerante).

Llibres, Fotografia-Galeria Railowsky (Valencia).

1999

150 anys de fotografia a Espanya, Círculo de Bellas Artes. (Madrid).

Fusta, Galeria EGAM (Madrid).

1997

Testimonis, Col·legi de Periodistes (Barcelona).

1996

Les fonts de la Memòria, Fundació La Caixa (Barcelona-Madrid, itinerant).

1992

Els drets humans, Amnesty Int M.A.M. Julio González (València).

1991

Quatre adreces, Fotografia Contemp. Espanyola- Museu Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid).

1990

Serigrafies Nocturnes, Daimaru Gallery (Tòquio-Japó).

100 anys fotoperiodisme a Catalunya, Palau de la Virreina (Barcelona).

World Design Exposition ‘89, Nagoya Castle Site (Japó).

PUBLICACIONES

 

2007

HERBARIUM, Turner Editores, Madrid. ISBN 8475067832

2001

Voices of water i Memories of Winds, Editorial Shiseido Word, Tòquio, con poemas de Elia Taniguchi.

1987

El jardí dels guerrers, Editorial Lunwerg, con fotografías nocturnas de La Pedrera acompanyadas de textos de Pere

Gimferrer, Victòria Cirlot y Josep Maria Subirachs

Textos

  • MANEL ARMENGOL: VER EL MUNDO EN UN GRANO DE ARENA.
    Margaret Hooks

     

    La trayectoria de Armengol es una trama intrincada de vida y arte, en la que no es posible hablar de lo uno sin lo otro. Empezó a hacer fotografías en 1975, como acompañamiento de sus artículos de periodista. Pero en menos de un año su medio de expresión ya no serían las palabras sino las imágenes: las imágenes que no tardarían en darle fama de fotógrafo de prensa intrépido cuando, tras la muerte del dictador español Francisco Franco, captó el espíritu de España en un momento crítico de su historia a través de cientos de fotografías de mujeres, obreros y estudiantes que salían a la calle para poner a prueba la frágil libertad recién hallada.

    Sus fotografías de aquella rebelión pacífica y de la respuesta violenta de las autoridades dieron la vuelta al mundo en las páginas de Paris-Match, The New York Times, Newsweek y Der Spiegel, simbolizando la transición española del fascismo a la democracia. En los cinco años siguientes Armengol cruzó el planeta en pos de imágenes que le acreditaron como un fotoperiodista fecundo y excepcional. En 1981 se abrió un paréntesis en su obra, a consecuencia de un catastrófico accidente de automóvil que iba a marcar un punto de inflexión en su vida. Regresaba, avanzada la noche, de entregar unas fotos para una publicación cuando su coche fue arrollado lateralmente por otro vehículo. Herido de gravedad, por unos momentos alucinantes basculó entre la vida y la muerte, antes de ser trasladado al hospital donde habría de permaneces ingresado durante varias semanas.

    Al salir del hospital volvió al piso que acababa de alquilar en una de las estructuras arquitectónicas sobresalientes del mundo, la inimitable Casa Milá creada por el visionario arquitecto catalán Antonio Gaudí. Le esperaba una larga convalecencia, pero al menos tenía la suerte de haber encontrado un lugar que no sólo era perfecto para recobrarse, sino que también iba a incidir de manera positiva y determinante en su vida y su trabajo. Sus lesiones pronto empezaron a sanar, pero la experiencia de “casi muerte” vivida en el accidente seguía afectando a su estado psíquico. Temiendo sucumbir, luchó por plantarle cara. Ahogando en música gregoriana el mundo de todos los días, se sumergió en la palabra escrita y devoró tomo tras tomo de obras esotéricas de mitología, religión y mística.

    Recluido en el singular espacio de su piso de la Casa Milá, su imaginación se expandió llenando el blanco envoltorio uterino de redondeadas formas orgánicas y surreales techos tridimensionales, recubiertos de dibujos con motivos e inscripciones heterogéneas. Escrita en relieve en el techo de su dormitorio había una sola palabra impresionante: “Terrible”. Una palabra que reverberaba en todo el recinto y le hablaba de un cambio profundo, de una dificultad y una transformación extremas en su vida.

    La casa Milá construida entre 1906 y 1912 es el último edificio civil de Gaudí. Muchos lo consideran ahora su mejor obra; sin duda fue la más polémica. Es un triunfo del talento y de la imaginación, concebido no como un simple lugar habitable sino como producto de importantes innovaciones estructurales. Esas innovaciones, unidas al desarrollo de un concepto pionero y enteramente orgánico de la creación arquitectónica, hicieron de ella el primer edificio que trascendió la arquitectura para adoptar la forma de una escultura abstracta o quizá sería mejor de un temprano precursor de la obra de arte tridimensional surrealista.

    Consagración de lo curvilíneo, progenie de un idilio apasionado con la redondez, la fachada ondulante y movida de la Casa Milá envuelve y abraza todo el bloque. Y Gaudí coronó literalmente la hazaña con su invención más espectacular: una azotea de fabulosa complejidad, donde chimeneas, claraboyas y respiraderos dan pretexto a los extraños seres y formas de su fantasía.

    Fue en esa azotea, cuando llevaba casi tres años de convalecencia, sin ingresos y con escasas perspectivas de trabajo, donde Armengol tuvo su “noche oscura del alma” y recibió una epifanía. Solía subir al atardecer, para contemplar el grotesco y desconcertante paisaje de Gaudí, poblado de formas que parecen vivas pero casi siempre siniestras: guerreros de guerras pasadas y futuras, armados caballeros medievales, autómatas asesinos sin rostro, y quizá lo más inquietante, un espectro que se yergue amenazador con una cabeza que es una petrificada máscara boquiabierta.

    Aquella asamblea monstruosa reflejaba los demonios con que Armengol batallaba a diario en su lucha por salir indemne de la experiencia aterradora del accidente. Un atardecer, al subir a la azotea y contemplar el extraordinario panorama, se le ocurrió hacer lo que mejor sabía, fotografiarlo. Bajó en busca de cámara y película, pero la única película que pudo encontrar en los fondos del frigorífico estaba casi toda pasada de fecha. Sin arredrarse cargó la cámara, subió de nuevo a la azotea, montó el trípode, y se puso a esperar y esperar, todo el tiempo que hiciera falta para las largas exposiciones nocturnas que quería.

    Así hizo noche tras noche, trabajando muchas veces hasta el amanecer. Cuando acabó. El resultado era un conjunto extraordinario, más allá de las imágenes acostumbradas de esas formas escultóricas de Gaudí. Son fotografías donde la pavorosa geometría de las figuras se transforma en la alquimia de una visión de artista. Bañadas en la luz misteriosa de exposiciones interminables, plasmadas de una manera que el ojo humano es incapaz de percibir, las extrañas formas parecen habitar otra dimensión, otro mundo fantasmagórico.

    En aquellas largas y oscuras horas de espera para obtener las imágenes que deseaba, Armengol experimentó una transformación radical en su manera de ver la vida y de verse así mismo como fotógrafo. Afirma que dejó de verse como un “cazador” al acecho de un buen disparo y supo que jamás volvería a ser un fotógrafo de acción. No porque sus lesiones significaran una mayor dificultad para moverse con la agilidad necesaria, sino porque en otro plano más profundo su ritmo se había hecho más pausado, más tranquilo, tanto en la vida como en el arte.

  • TRANSICIONES
    Irene de Mendoza

     

    TRANSICIONES

    Los años 70 en España, China y Estados Unidos

     

    “A finales de los años setenta, España, Estados Unidos y China vivían un período de cambios fundamentales en su historia. Fue una época intensa y llena de incertidumbres que Manel Armengol supo captar a partir de una mirada personal y profunda.

     

    En aquel momento, Armengol comenzaba a dar sus primeros pasos en el ámbito del reportaje social, colaborando para distintos medios. Así, muchas de las fotografías tomadas en España constituyen la crónica de una época, como las que realizó durante las manifestaciones por las libertades, convertidas en un referente iconográfico de la Transición. Otras, por el contrario, se presentan como un momento suspendido más allá de las tensiones propias de aquellos años: es el caso de la niña retratada Entre la multitud o Paisaje industrial y viviendas. El conjunto de fotografías realizadas en Estados Unidos conforman un relato en sí mismo, en ocasiones no exento de humor, que se construye a partir de instantáneas tomadas en las calles, en el metro o en un bar.

    Las fotografías de China nos desvelan un país que entonces estaba cerrado al exterior, extraño y desconocido, que Armengol nos muestran a partir de su mirada más íntima.

     

    Las tres series trascienden su época para convertirse hoy en verdaderos ensayos fotográficos, un relato único más allá de la distancia geográfica que los separa. “

     

    Extracto del texto de presentación del Catálogo Transiciones, por Irene de Mendoza

  • Salvado In Extremis

     

    El ayuntamiento frena el desahucio de Manel Armengol, uno los mejores fotoperiodistas de la transición, y la Generalitat no descarta comprar su archivo, depositado provisionalmente en el ANC.

     

    NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA / El periódic

    LUNES, 25 DE ENERO DEL 2016

     

    Manel Armengol (Badalona, 1949) es uno de los grandes fotoperiodistas del país, uno de los que mejor documentó la transición española. Suyas son las célebres imágenes de 1976 de una melé de ‘grises’ golpeando violentamente en el paseo de Sant Joan a los participantes de una manifestación convocada por l’Assemblea de Catalunya. Las imágenes fueron censuradas en España hasta que ‘Interviú’ las sacó a la luz un año después. Mientras, se habían publicado en el resto del mundo (‘The New York Times’, ‘Paris-Match’, ‘Der Spiegel’, ‘Time’…) y Armengol, con 26 años, se hizo un nombre en el mundo del periodismo. El próximo lunes las fotografías cumplirán 40 años y su autor celebrará el aniversario desde la barrera, habiendo evitado un desahucio y salvado su archivo in extremis. Pero aún en una situación precaria. Cosas de la crisis y cosas de trabajar como ‘freelance’.

    El fotógrafo niega que el consistorio le haya ofrecido una vivienda de alquiler social

    Nada hay del piso de alquiler social que este fin de semana se ha especulado que el ayuntamiento le había ofrecido. “No tengo piso, en realidad ha sido una mala interpretación que se ha ido repitiendo”, explica por correo en un descanso del descanso obligado por prescripción médica tras el torbellino que se organizó la semana pasada al dar a conocer su situación. “Estoy agotado por el alud de llamadas y declaraciones que he recibido y he hecho”, apunta. Y contento “por el apoyo recibido”. No hay piso de alquiler pero sí hubo intermediación para evitar el desahucio programado para ayer: “Después de una llamada de la concejalía de Habitatge, la propiedad ha accedido a concederme unos días más para acabar de recolocar las fotografías enmarcadas en algún lugar adecuado”.

    “Espero que esto sirva para alertar de que hay muchos compañeros igual o peor que yo”

    El futuro del material fotográfico es lo que más angustiaba a Armengol. ¿Qué hacer con los 150.000 negativos y diapositivas al dejar el piso? Una vivienda en la calle Pau Claris con suficiente espacio para conservar su archivo y su laboratorio. Pues es de los románticos que aún usa la fotografía analógica. Nada de eso cabe en su nuevo refugio, una cabaña de madera de 24 metros cuadrados en Tiana. Que el resultado de toda su vida laboral sobreviviera en buen estado a su  debacle personal era fundamental. Y la respuesta llegó desde el Arxiu Nacional de Catalunya (ANC) hace seis días. La institución decidió quedarse con el archivo “en calidad de depósito provisional y preventivo”. Y lo hizo. El viernes se lo llevó ya que “dadas las circunstancias personales del fotógrafo” había peligro de “dispersión de los documentos”, apuntaba la nota que remitió el centro. Su compra no se descarta, apuntan desde la Conselleria de Cultura, pero dependerá de la cuantía.

     

    DE NUEVA YORK A CHINA

    Armengol no es avaricioso pero sí necesita ingresos para vivir. La crisis ha acabado con su trayectoria, una carrera que le llevó hasta Nueva York y China, y a colaborar con diferentes publicaciones hasta que en 1983 un accidente lo apartó del fotoperiodismo. A partir de aquí, se dedicó a la fotografía de paisajes, a la docencia y a las exposiciones. La cosa no fue mal hasta que llegó la crisis: en los últimos dos años no ha recibido ningún encargo. La cosa empeora cuando siempre se ha trabajado por cuenta ajena y la pensión depende de los últimos años cotizados: “Los peores”, apunta.

    De su situación, espera sacar algo positivo. “Espero que esto sirva para alertar que hay muchos compañeros ‘freelance’ que están igual o peor que yo. Deberíamos reunirnos para denunciar públicamente lo que nos está pasando. No solo nosotros, sino todos aquellos autónomos que soportamos unas condiciones draconianas por parte de la Seguridad Social”, proclama desde su cabaña de Tiana.

CerrarExposiciones