Melvin Martínez | Ana Mas Projects

El Jardin, 2016 Acrilico sobre tela 80 x 120 in (202,3 x 304,8 cm)

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Serie Tejidos en Nickel Acrilato nickelado 182,88 x 152 cm 2013

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Serie Tejidos en Nickel Acrilato nickelado 121 x 91 cm 2013

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Tejidos México 1 Acrilato sobre canvas 182,88 x 152 cm 2013

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Tejidos México 2 Acrilato sobre canvas 182,88 x 152 cm 2013

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Black Fiestecita, 2016 Mixed media on canvas 96 x 96 in (243,84 x 243,84 cm)

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Fiestecita White, 2016 Mixed media on canvas 96 x 96 in (243,84 x 243,84 cm)

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Garden Pos María (2), 2017 Mixed media on canvas 72 x 60 in (183 x 152 cm)

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Serie Silvestres, 2016 Acrylate on canvas 72 x 50 in (182,88 x 127 cm)

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Serie Silvestres, 2016 Acrylate on canvas 72 x 50 in (182,88 x 127 cm)

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Exposición "Silvestres", USC , San Juan (P. Rico) 2016

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Exposición "Silvestres", USC , San Juan (P. Rico) 2016

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Exposición "Silvestres", USC , San Juan (P. Rico) 2016

Melvin Martínez | Ana Mas Projects

Exposición "Silvestres", USC , San Juan (P. Rico) 2016

CV

MELVIN MARTÍNEZ

San Juan, Puerto Rico. 1976.

EXPOSICIONES INDIVIDUALES

 

2017

Silvestres, Universidad Sagrado Corazón, S.Juan.

2016

Martínez Shop, Galería Xavier Fiol, Madrid.

2013

All Inclusive!, David Castillo Gallery, Miami, FL.

Mucho Gustó, Casa Mauuad, Mexico City, Mexico

2011

The Material, Trailer Park Projects, San Juan, Puerto Rico.

2010

Melvin Martinez, Flying Circus Gallery, Mexico City, Mexico.

2008

Melvin Martinez: Demo-Gracias, Wolfsonian Museum, Miami Beach, FL.

2007

Fresh Paint, Yvon Lambert Gallery, New York, NY.

2006

Melvin Martinez, Cultural Institute of National Gallery of Art, San Juan, Puerto Rico.

Melvin Martinez, Alcorcon Art Center, Madrid, Spain.

EXPOSICIONES COLECTIVAS

 

2016

There Was No Joy in the Brilliance of Sunshine, Efrain Lopez Gallery, Chicago.

IL Material Art Fair, Efrain Lopez Gallery, Mexico City, MX.

2015

(BUT) THREE’S A CROWD, Efrain López Gallery, Chicago.

ÍNTIMOS EXTRAÑOS – LA POLÍTICA COMO CELEBRIDAD | LA CELEBRIDAD COMO POLÍTICA at Matucana 100, Chile.

2014

Calibán, Museo de Arte Contemporáneo, San Juan, PR.

2013

Puerta al Paisaje, Museo de Arte Contemporáneo, San Juan, PR.

On Painting: Prácticas pictóricas actuales… más allá de la pintura o más acá, Centro Atlántico de Arte Moderno, Las Palmas de Gran Canaria, Spain.

2012

Dark Flow Lurking, David Castillo Gallery, Miami, FL.

2011    

Global Caribbean, Museum of Contemporary Art, San Juan, Puerto Rico.

2010    

Spirit of an Epoch, Museum of International Contemporary Art, Lanzarote, Spain Group Show, Flying Circus Gallery, Mexico.

Global Caribbean, Musee International Des Arts Modestes, Sete, France.

2009    

Global Caribbean, Haitian Cultural Art Center, Miami, FL.

2008    

Nature Morte, Rohrer Fine Art, Laguna Beach, CA.

Expanded Painting, Space Other Gallery, Boston, MA.

En Sus Marcas, Cultural Institute, Puerto Rico.

2006

Tribute to Cezanne, Yvon Lambert Gallery, New York, NY.

Group Exhibition, Alcorcon Art Center, Madrid, Spain.

Kitsch Utopia, 2006 Quadriennale, Dusseldorf, Germany.

2005    

Graduate Exhibition for School of Fine Arts, San Juan, Puerto Rico, Museum of the Americas, Denver, CO.

VI National Prize of Fine Arts, Museum of Contemporary Art Puerto Rico.

Espai D’Art Contemporani, Castellón, Spain.

PREMIOS Y BECAS

 

2006

International Association of Art Critics Prize for Outstanding Representation of Puerto Rico.

2005

Castellón County Council Painting Prize, Spain.

COLECCIONES

 

Irish Museum of Modern Art, Dublin, Ireland.

Museo de Bellas Artes, Castellón, Spain.

Espai D’Art Contemporani, Castellón, Spain.

Museum Collection Lambert, Avignon, France.

Museum of Ponce, Puerto Rico.

Museum of Contemporary Art, Puerto Rico.

Valencia Arte Contemporáneo, Valencia, Spain.

Harn Museum of Art, University of Florida, Gainesville, FL.

Palm Springs Art Museum, Palm Springs, CA.

The Rubell Family Collection.

Carlos & Rosa de la Cruz Collection.

Textos

  • Silvestres: Melvin Martínez, por Rebeca Noriega. 02/12/16 en 80grados


    Las flores silvestres nacen, crecen y se esparcen naturalmente sobre campos, llanos y costas. Es impredecible su aparición pero salpican una insospechada belleza ahí donde aparecen. De algún modo, así también ha nacido y crecido la obra de Melvin Martínez, quien después de varios años expone una monocromática muestra de pinturas en la Galería del Sagrado Corazón invitado por su fundadora Adlin Ríos para cerrar un rico ciclo de exhibiciones en este espacio que por décadas ha resonado en la escena del arte en Puerto Rico.

    Estas exploraciones monocromáticas de Melvin me seducen particularmente. En esta serie, volvemos a ver el empaste que se desborda, volvemos a encontrar los brochazos escondidos y nos reencontramos con otra cara de su exploración del medio. Melvin abraza la pintura jugando con el baile, la música, los sonidos, las hondonadas y las hendiduras que observa en el campo o en la urbe, en un andar o en un baile. Al mismo tiempo que Melvin retuerce la pintura, también la expande y la trabaja con la delicadeza que se trabaja un tejido.

    Es justamente la exploración del carácter textil del acrílico lo que ha seducido al artista en los últimos años. Me lanzo a trazar estos trabajos carentes de color y en esta línea, a una estadía en México hace unos años atrás. Durante aquel tiempo proliferó la oscuridad máxima con piezas fundamentalmente en negro con algunos toques de blanco que ya se entrelazaban formando redes. En esta ocasión, trabaja casi exclusivamente el blanco. Y es inevitable preguntar, ¿qué lo alejó de la policromía? La verdad es que yo no lo sé, pero sospecho que hay una necesidad personal de reencuentros con lo básico. Sí sé que estas piezas tienen una madurez respetable.

    El espacio se convierte en un plácido templo que contrasta con aquellas pinturas de Martínez en que el estruendo cromático, el brillo y la multiplicidad de objetos se desparramaban cubriendo cada rincón. Aquellas pinturas tenían la capacidad de ensordecer porque todos los sentidos se ven envueltos. Hasta un boombox con un mix de música y bling bling les podía incorporar. La experiencia de entrar en aquellas fiestas de color y texturas es un espejo de su taller. Entrar al espacio de trabajo del artista es atreverse a caminar sobre pintura fresca y pintura seca, y pensar que en cualquier momento puede aparecer una flor sintética por debajo de los pies. Quizá por esa carencia de color y la luminosidad que ofrece el blanco en esta serie, entramos con mayor confianza en cada detalle de los trabajos. La mirada se mantiene siempre activa, pero concentrada. Los ojos transitan más calmados y siempre encontrando sorpresas en el camino.

    Y es que la obra de Melvin está plagada de su ambiente ya sea la urbe santurcina con sus perros, sus gatos, sus botellas, la bohemia, la salsa o el reguetón. O bien el campo de Naranjito con su aire, su rebosante naturaleza, su silencio y su historia personal. Allí está Lola, su abuela, de quien ahora vemos inscrito su nombre en una pieza. Lo que quizá muchos no conocen es que Melvin Martínez, ese artista de los excesos, también siempre ha trabajado la palabra, pero normalmente trasbastidores. Quien no visita su taller no lo sabe; no lo tiene que saber. El proceso personal de pintar una pieza viene acompañado de sus pensamientos automáticos traducidos a pintura y a letra. Esa intimidad se asomó esta vez de manera frontal, como un sutil gesto de amor.

    Melvin es suspicaz al momento de entrar en el material. Busca una relación en la que ambos estén a gusto y se sorprendan mutuamente, pero no cede con facilidad. Esa simbiosis entre el artista y el material es común, pero con estas piezas, es también palpable. Así, toma el acrílico sobre el canvas transgrediendo el espacio y, como por arte de alquimia, lo transforma en tela, en paño húmedo, en palabra, en objeto kitsch o de diseño y también en escultura. Es un proceso que salpica, como hacen las flores silvestres, un horizonte donde propone otros caminos y sugiere que su búsqueda no cesa.

    Las flores silvestres nacen, crecen y se esparcen naturalmente sobre campos, llanos y costas. Es impredecible su aparición pero salpican una insospechada belleza ahí donde aparecen. De algún modo, así también ha nacido y crecido la obra de Melvin Martínez, quien después de varios años expone una monocromática muestra de pinturas en la Galería del Sagrado Corazón invitado por su fundadora Adlin Ríos para cerrar un rico ciclo de exhibiciones en este espacio que por décadas ha resonado en la escena del arte en Puerto Rico.

    Estas exploraciones monocromáticas de Melvin me seducen particularmente. En esta serie, volvemos a ver el empaste que se desborda, volvemos a encontrar los brochazos escondidos y nos reencontramos con otra cara de su exploración del medio. Melvin abraza la pintura jugando con el baile, la música, los sonidos, las hondonadas y las hendiduras que observa en el campo o en la urbe, en un andar o en un baile. Al mismo tiempo que Melvin retuerce la pintura, también la expande y la trabaja con la delicadeza que se trabaja un tejido.

    Es justamente la exploración del carácter textil del acrílico lo que ha seducido al artista en los últimos años. Me lanzo a trazar estos trabajos carentes de color y en esta línea, a una estadía en México hace unos años atrás. Durante aquel tiempo proliferó la oscuridad máxima con piezas fundamentalmente en negro con algunos toques de blanco que ya se entrelazaban formando redes. En esta ocasión, trabaja casi exclusivamente el blanco. Y es inevitable preguntar, ¿qué lo alejó de la policromía? La verdad es que yo no lo sé, pero sospecho que hay una necesidad personal de reencuentros con lo básico. Sí sé que estas piezas tienen una madurez respetable.

    El espacio se convierte en un plácido templo que contrasta con aquellas pinturas de Martínez en que el estruendo cromático, el brillo y la multiplicidad de objetos se desparramaban cubriendo cada rincón. Aquellas pinturas tenían la capacidad de ensordecer porque todos los sentidos se ven envueltos. Hasta un boombox con un mix de música y bling bling les podía incorporar. La experiencia de entrar en aquellas fiestas de color y texturas es un espejo de su taller. Entrar al espacio de trabajo del artista es atreverse a caminar sobre pintura fresca y pintura seca, y pensar que en cualquier momento puede aparecer una flor sintética por debajo de los pies. Quizá por esa carencia de color y la luminosidad que ofrece el blanco en esta serie, entramos con mayor confianza en cada detalle de los trabajos. La mirada se mantiene siempre activa, pero concentrada. Los ojos transitan más calmados y siempre encontrando sorpresas en el camino.

    Y es que la obra de Melvin está plagada de su ambiente ya sea la urbe santurcina con sus perros, sus gatos, sus botellas, la bohemia, la salsa o el reguetón. O bien el campo de Naranjito con su aire, su rebosante naturaleza, su silencio y su historia personal. Allí está Lola, su abuela, de quien ahora vemos inscrito su nombre en una pieza. Lo que quizá muchos no conocen es que Melvin Martínez, ese artista de los excesos, también siempre ha trabajado la palabra, pero normalmente trasbastidores. Quien no visita su taller no lo sabe; no lo tiene que saber. El proceso personal de pintar una pieza viene acompañado de sus pensamientos automáticos traducidos a pintura y a letra. Esa intimidad se asomó esta vez de manera frontal, como un sutil gesto de amor.

    Melvin es suspicaz al momento de entrar en el material. Busca una relación en la que ambos estén a gusto y se sorprendan mutuamente, pero no cede con facilidad. Esa simbiosis entre el artista y el material es común, pero con estas piezas, es también palpable. Así, toma el acrílico sobre el canvas transgrediendo el espacio y, como por arte de alquimia, lo transforma en tela, en paño húmedo, en palabra, en objeto kitsch o de diseño y también en escultura. Es un proceso que salpica, como hacen las flores silvestres, un horizonte donde propone otros caminos y sugiere que su búsqueda no cesa.

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