Regina Giménez | Ana Mas Projects

Ejercicios gráficos 2018 Gouache y collage sobre tela 6 paneles de 100 x 140 cm c/u

Regina Giménez | Ana Mas Projects

Sunrays (2018). Gouache sobre papel. 100x 70 cm

Regina Giménez | Ana Mas Projects

Sunrays (2018). Técnica mixta sobre tela. 100 x 140 cm

Regina Giménez | Ana Mas Projects

S/T 2017 Collage sobre papel 94 x 63 cm

Regina Giménez | Ana Mas Projects

S/T 2018 Collage sobre cartón 160 x 200 cm

Regina Giménez | Ana Mas Projects

S/T 2017 Collage y gouache sobre tela 100 x 140 cm

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S/T (2017) Collage y técnica mixta sobre papel. 100 x 70 c/u © Roberto Ruiz

Regina Giménez | Ana Mas Projects

Sin título (2017) Collage y gouache sobre lienzo. 100 x 140 cm

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S/T, serie Dimensiones comparadas (2016) Gouache sobre papel. 95 x 68 cm © Roberto Ruiz

Regina Giménez | Ana Mas Projects

El Sol visto desde (2016) Alfombra 100% lana virgen. 250 x 200 cm. Edición de 5 ejemplares. © Roberto Ruiz

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Adoptar otra naturaleza (2017) Tinta sobre papel (18 hojas) y plantilla de metacrilato 95,5 x 141 cm el total de las 18 hojas) 29,5 x 21 metacrilato) © Roberto Ruiz

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"El sol i la taula", Can Palauet (Mataró), 2018

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"El sol i la taula", Can Palauet (Mataró), 2018

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"El sol i la taula", Can Palauet (Mataró), 2018

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"El sol i la taula", Can Palauet (Mataró), 2018

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"L'architecture d'aujourd'hui" en exposición grupal "Materia Primera", Fabra i Coats, (Barcelona) 2017-2018

Regina Giménez | Ana Mas Projects

Vista de obra en tienda Uterque, durante SWAB (Barcelona) 2017

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"Adoptar otra naturaleza", Ana Mas Projects (Barcelona), 2017

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"Adoptar otra naturaleza", Ana Mas Projects (Barcelona), 2017

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Vista de "S/T, Serie Geografía Cósmica", en la Bianyal. Iglesia de Sant Martí de Capsec (la Garrotxa) 2016

Regina Giménez | Ana Mas Projects

"La Constancia", Can Trinxet (Hospitalet de Llobregat), 2016

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"La Constancia", Can Trinxet (Hospitalet de Llobregat), 2016

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"La Constancia", Can Trinxet (Hospitalet de Llobregat), 2016

Regina Giménez | Ana Mas Projects

"L'architecture d'aujourd'hui" The green parrot (Barcelona), 2015

Regina Giménez | Ana Mas Projects

"L'architecture d'aujourd'hui" The Green Parrot (Barcelona), 2015

CV

REGINA GIMÉNEZ
Barcelona, 1966

EXPOSICIONES INDIVIDUALES

2018

“El sol i la taula”, Can Palauet (Mataró)

2017

L’Arquitecture d’aujourd’hui, Galería Vilaseco, A Coruña, España.

Intervención en tienda Uterque, Barcelona.

Adoptar otra naturaleza, Ana Mas Projects, Barcelona

2016

Barcelona Gallery Weekend, Programa comisariado por Latitudes

2015

Architecture d’aujourd’hui. The Green Parrot, Barcelona

Art de foc art de badoc. Nadala 2015 Fundació Joan Miró, Barcelona

2014

Galeria Pepnot, Artà, Mallorca

Pieza única, Miquel Alzueta, Barcelona

2013

Gelerie Pierre Hallet. Bruselas

2012

Simbols Convencionals. Museu d´art modern ,Diputació de Tarragona

2011

Galerie Arcturus, Paris

2009

Galerie Pierre Hallet, Bruselas.

2008

Galería Jorge Alcolea, Madrid.

Galería Can Mora de Dalt, Sant Vicenç de Montalt, Bacelona.

Galería Ana Vilaseco, A Coruña.

Galeria Trama, Barcelona

2007

Galería Miquel Alzueta, Casavells, Girona.

Galerie Arcturus, Paris.

2006

Galería Trama, Madrid.

Galería Trama, Barcelona

La Galería, Sant Cugat del Vallès.

2005

Pierre Hallet, Bruselas.

Galerie Arcturus, París

Pro Arte, Friburgo, Alemania.

Fundación Vila Casas, Espai Volart, Barcelona.

2004

Galería Trama, Madrid.

Galería Mihael Dunev, Torroella de Montgrí, Girona

Glerie Arcturus, París.

2003

Centre Cultural Caixa Terrassa, Terrassa, Barcelona.

Pierre Hallet, Bruselas.

Galería Cànem, Castelló.

Galerie Bruno Delarue, París.

Galería Alejandro Sales, Barcelona.

2002

Galería Jorge Albero, Madrid.

A.C. Rose Selavy, Barcelona.

Carmen Torralladona, Androrra La Vella, Andorra.

Galería Palatina, Buenos Aires.

2001

Galería Palma XII, Vilafranca del Penedès, Barcelona.

Cyprus, Sant Feliu de Boada, Girona.

Galerie Bruno Delarue, París.

2000

Galería Jorge Albero, Madrid.

Galería Trama, Barcelona/Sala Parés, Barcelona

La Tour des Cardinaux, L’Isle-sur-la-Sorgue, Francia.

1999

Galerie Le Cercle Bleu, Metz, Francia.

Galerie Pierre Hallet, Bruselas.

Galerie Bruno Delarue, París.

1997

Sala Parés, Barcelona

EXPOSICIONES COLECTIVAS

2017

Materia Primera. Centro de art Contemporany Fabra i Coats.
2016

Drawing, Madrid

2015

Celebración y Naufragio. Museo Municipal de Bellas Artes Juan Sanchez.

Gral. Roca. Patagonia, Argentina

Biennal de Valls, Valls. Tarragona

2014

Iceberg Z46. Galeria Trama, Barcelona

2013

Modernitat Amagada. Casa Capell. Mataró

Swab, Galeria +R. Barcelona

Sant Pol sur Mer. Museu de pintura. Sant Pol de Mar. Barcelona

La casa de la playa. Cas de estudi. Can Felipa. Barcelona

2010

Winners. Canòdrom 00:00:00. Canòdrom. Centre d´art. Barcelona

Premio Máximo Ramos de Gravado. Centro Torrente Ballester. Ferrol. La Coruña

2008

Galerie Estivale d’Anières, Anières, Suiza.

Kiaf 2008, Galería Jorge Alcolea, Corea.

Scope 2008, Galería Jorge Alcolea, Londres.

2007

Le Lot, Cahors, Francia.

PREMIOS

2010

Primer Premi Bienal d’Art 2010. Diputació de Tarragona, Tarragona

2007

Seleccionada Premio Ángel de Pintura, Granada.

2002

Seleccionada Premio Generación 2002 Grabado Caja Madrid, Madrid.

2001

Primer Premio Ricard Camí, Caixa de Terrassa, Barcelona.

1999

Premio Fundación Enciclopédia Catalana, Barcelona.

Segundo Premio Centenario Futbol Club Barcelona, Barcelona.

1998

Fondation Coprime, París.

Col·lecció Testimoni, la Caixa, Barcelona.

Col·lecció Banc Sabadell, Barcelona.

Fundación Privada Vila Casas, Barcelona.

1995

Primer Premio XXXVII Premi Sala Parés, Barcelona.

1988

Primer Premio XXX Premi Sala Parés, Barcelona

COLECCIONES
MUSAC – Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León Colección Isabel Marant, Paris
Jamestown Group Collection, Atlanta
Lawrence Benenson, New York

Fundación Vila Casas, Barcelona
Colección Banco Sabadell, Spain
Museu d’Art Modern. Diputació de Tarragona, Tarragona. Fundación Carmen & Lluís Bassat
Fondation Coprime, París, França
Col-lecció Testimoni, La Caixa, Barcelona

Textos

  • EL MAPAMUNDI DISFUNCIONAL. SOBRE SÍMBOLOS CONVENCIONALES DE REGINA GIMÉNEZ.
    David Armengol

    El mapamundi es quizás uno de los símbolos convencionales más complejos y de mayor pericia visual creados por el hombre. Un ambicioso ejercicio de representación, reconocimiento y dominio del mundo que, a medio camino entre la abstracción de sus formas y la realidad física del territorio global, ofrece un compendio cartográfico perfecto y supuestamente fiable de toda la superficie de la Tierra.

    Existen dos tipos de convención simbólica que nos permiten comprender y asimilar la totalidad del mundo a partir de posibles traducciones formales. Por un lado la esférica, el globo terráqueo de carácter tridimensional; por el otro, el planisferio terrestre, la proyección bidimensional de dicha esfera. Un segundo caso que mantiene importantes similitudes con la representación pictórica en general, y con la obra de Regina Giménez en particular.

    No es de extrañar pues que para su exposición individual en el Museu d’Art Modern de Tarragona, la artista utilice como eje discursivo el concepto de “símbolo convencional” y una temática tan propia como son los mapamundis. Un procedimiento irónico que parte de la simbología específica de la cartografía mundial para subjetivar y cuestionar así la ordenación normativa de las convenciones que nos definen. Una subversión plástica en la que Regina Giménez combina múltiples registros de presentación en una suerte de collage visual donde forma y color dialogan a un mismo nivel con la imagen fotográfica y el texto. Recursos frecuentes en su práctica pictórica que, en esta ocasión, dan lugar a una colección de mapas pictóricos liberados de cualquier funcionalidad lógica.

    Símbolos convencionales aúna dos propuestas autónomas y complementarias a la vez. Un conjunto de 12 mapamundis de gran formato realizados en técnica mixta sobre papel, y una pequeña serie de 9 dibujos en los que la silueta reconocible del mapa se desvanece para exhibir un conjunto arbitrario y abstracto de iconos. Dos capítulos distintos que encuentran en la simplicidad y fragilidad del papel el soporte idóneo para dar forma a los ensayos visuales que definen su pintura.

    Los mapamundis – eje central de la exposición – suponen para la artista un resumen formal y conceptual de todo su trabajo reciente. Un elemento habitual dentro de su trayectoria que llega ahora a su máximo esplendor, tanto por el número de piezas presentadas (una docena), como por la capacidad na rrativa de cada una de ellas. Un muestrario de mapas imposibles confeccionados a base de apropiaciones fotográficas extraídas de viejas publicaciones de arquitectura funcionalista, que al margen de toda coincidencia geográfica, invitan a una aproximación disfuncional y nostálgica al planisferio terrestre.

    De este modo, los doce mapamundis de Símbolos convencionales reflejan de manera directa la búsqueda utópica e idealista que caracteriza la pintura de Regina Giménez. Una obra especialmente sensible a los procesos de sistematización del saber universal (el mapa, la enciclopedia…) que sugiere un acercamiento poético e íntimo a nuestras relaciones con el espacio y el tiempo. Un espacio habitable, acotado, construido (y de ahí sus continuas referencias a la arquitectura racionalista y al diseño de interiores); un tiempo nostálgico, envejecido, donde el presente parece depender irremediablemente de un pasado anhelado, deseado, perdido.

    A continuación, y en contrapunto a la concepción escenográfica de los mapamundis, la exposición muestra una selección de dibujos que apuntan quizás hacia una nueva línea de trabajo en la trayectoria de la artista. Piezas de corte minimalista en las que la forma del mapa desaparece para sólo intuirse a base de signos icónicos agrupados sobre el papel. Un proceso de abstracción geométrica en el que el icono – reducido a una gama cromática básica: rojo, negro y azul – se torna incomprensible por la supresión de la leyenda que permitiría entender su significado. Un nuevo registro de inspiración cartográfica – los iconos pertenecen a estudios estadísticos reales (plataformas petrolíferas, producción láctea mundial…) – donde la inutilización consciente del signo transforma dichos gráficos en una serie de poemas visuales de raíz pictográfica.

    En definitiva, podemos afirmar que Símbolos convencionales, a caballo entre la abstracción y ciertas formas de realismo mágico, encuentra en el alejamiento de lo normativo y estandarizado su principal razón de ser. Un continuo juego de escapismos en el que el símbolo convencional que da título a la exposición, tan necesario desde un punto de vista práctico en nuestra vida cotidiana, es gratamente desactivado y neutralizado a través de las capacidades especulativas, fantasiosas e ilusionistas que proporciona el trabajo en arte.

  • GINA HA HECHO
    Frederic Montornés
    Texto para la exposición "Adoptar otra naturaleza"
    11.02.2017 / 07.04.2017

    Me bastó leer el titular del texto escrito por Enric Farrés Duran para saber que el mío se titularía como lo hago. Y es que a diferencia de lo afirma la sentencia del autor -a saber: Gina no ha hecho nada- yo sí creo que Regina Giménez ha hecho. Y mucho. Por ejemplo: una exposición individual.

    Hacer una exposición individual implica, entre otras muchas cosas, preguntarse por qué hacerla. No se trata de cualquier pregunta. Se trata de establecer, a partir de la respuesta que se obtenga, el contexto desde el que mostrar lo que configurará la exposición. O no mostrar, si la respuesta es ninguna.

    El contexto de una exposición es la plataforma desde la que el artista nos muestra su trabajo. Pero también la página donde escribe lo que quiere contar. Quizá la respuesta a aquella pregunta. Y lo que dice Gina en esta ocasión es que si hace esta exposición es porque necesita dejar claro que, lejos de ser como cartas de una baraja desperdigada, su obra deriva de una investigación en torno al aspecto estético y formal de las representaciones gráficas que divulgan un conocimiento obsoleto y agotado debido al paso del tiempo, los avances de la ciencia, la tecnología y hasta incluso la astronomía. Es decir, las fuentes de las que se nutre esta artista por la belleza y simplicidad de una formas que, liberadas de la información que obligaba a leerlas bajo la tiranía de una voluntad aparentemente imperecedera, consigue que lleguen hasta hoy con la cara bien alta y pese al papel de secundarios que les tocó representar en la transmisión de aquella información. Es decir, en su otra vida.

    Y es que a veces, algunas veces, lo que llega y perdura es lo que no aparece en primera línea si no lo que vive agazapado. Tras un cristal blindado, libre de exigencias, a su manera. Exactamente como hace Regina.
    No tener reparo en mostrar de dónde parte casi todo, no sólo dice mucho de quien opta por esta vía si no que reduce la posibilidad de fabular en torno a sus resultados. De ahí la simplicidad de este texto que estoy escribiendo. Y de ahí también que, sobre la base de la obra que se considera el nudo de esta exposición -una página, una simple página- poco o nada se pueda decir de lo que viene después, es decir, del resto de obras. Ahora bien si nos fijamos en lo que configura la exposición al margen de esta página transmutada en obra desde el momento en que la artista se la hiciera suya, veremos que lo que hay son aplicaciones de una industria por las que también ha pasado un artista. Un artista cuya obra, aunque a pie de calle pase desapercibida, no tiene reparos en mostrarse tal como es a la que pisa el terreno expositivo, ocupa un espacio de exposición, entra en el mercado del arte, forma parte de una industria cultural, en suma, se vende en un negocio más.

    Con la misma naturalidad con que Regina Giménez se vale de un gráfico para dar forma a un universo sin límites y donde los colores se combinan, las texturas dialogan y el tiempo pasa intensamente a juzgar por el modo en que se fragmenta, muta, se conecta y circula, la disposición de obras en la sala de exposición podría ser interpretada como lo que parece -es decir, una exposición individual- o como una muestra de la producción de una firma industrial sumamente creativa, imaginativa, circular, colorista y generosa con todos los públicos. Una firma industrial que, además de fabricar productos desde páginas ajenas antes de ser arrancadas, no distingue entre el arte y la estampación, el diseño y la confección, el dibujo y la música, el collage y la tela, el interiorismo y la exposición. Una suerte de confusión voluntaria que no viene si no a confirmar que los caminos que transita esta artista a través de la versatilidad de su obra son rutas de ida a vuelta emprendidas para adoptar otra naturaleza.

    Partiendo de lo que está al alcance de todos o de lo que ha sido concebido para popularizar una realidad y/o información que, transmitida de otro modo, posiblemente no llegaría hasta nosotros, buena parte de la obra de Regina Giménez consiste en extrapolar de su contexto habitual la imaginería a partir de la cual se embarca en la aventura de asociar temas que le interesan. Unos temas que, además de rezumar nostalgia por la pérdida de una vida en la que parece que todo era mejor, son los que hacen que en su obra se materialicen diálogos tan universales como el que mantiene la abstracción con la figuración, la figura con la forma, el color con el blanco y negro, lo pictórico con lo conceptual, la imagen con su representación, el texto con la representación gráfica, la arquitectura con el paisaje, el todo con el fragmento, la industria con el arte, la vida con la muerte y, por qué no, la muerte con la resurrección a través de un recuerdo, una libre interpretación o el placer de releer la vida como a uno le dé la gana.

    Más que buscar explicación al margen de lo que se tiene ante los ojos, lo que suscita la obra de Regina Giménez es a ver las cosas como lo que son. Es decir, como una página arrancada de un viejo libro de astronomía, como obras de arte de distintos tamaños, técnica y precio, como plantillas para dibujar como hace la artista, como prendas de vestir para mujer, como libretas para usar como se quiera, como proyectos inconclusos de una investigación latente, como modos de orbitar alrededor de universos formales, como invitaciones a divagar… En suma, como la exposición individual que ha hecho Regina Giménez.

    Frederic Montornés Enero 2017

  • GINA NO HA HECHO NADA
    Enric Farrés Duran
    Texto para la exposición "Adoptar otra naturaleza"
    11.02.2017 / 07.04.2017

    Adoptar otra naturaleza es una exposición de objetos. En ella podemos encontrar libretas, una alfombra, vestidos, cartas de bar, páginas viejas de enciclopedias desfasadas e incluso un disco de vinilo. Este conjunto nos remite, directamente, al batiburrillo de un mercadillo, donde el valor de los objetos es siempre relativo. ¡Ojo! Entendemos que esta exposición pone en juego una noción bastante amplia de mercadillo: desde el mercado de Les Puces hasta las galerías d’Art Basel, pasando por las exquisitas tiendas de decoración y moda de las principales capitales europeas para acabar en alguna librería de barrio o en algún bar nostálgico.

    Y es precisamente esta amplitud la que demuestra la relatividad del valor de los objetos. Por ejemplo: nos encontramos en una exposición en que casi no hay obras de arte¹. Así pues, podemos afirmar que, de hecho, Regina Gimenez no ha hecho casi nada en esta exposición². Se ha limitado a coger objetos cotidianos ya producidos, cambiarlos de lugar y ya está. Es por eso que, si no hay obras de arte, posiblemente nos preguntemos: ¿Qué hemos venido a hacer aquí?

    Pues probablemente a relacionarnos con los objetos y, sobre todo, a observar y especular sobre las relaciones que se establecen entre ellos. Un ejemplo: la página de la enciclopedia es, aquí, un documento, un material en crudo que se ha transformado en una imagen arquetípica y que, a través de un extraño truco, tienen la capacidad de transformarse en cualquier cosa.

    Es curioso como una imagen tan estúpida como esta –que ha perdido su utilidad original y se ha transformado en pura forma- puede llegar a ser tan potencialmente seductora. Y es potencial porque, en realidad, el protagonista ausente de esta exposición son los objetos que se sitúan exactamente entre el documento en crudo y el producto manufacturado a través de la industria; es decir, en este intermedio donde normalmente están situadas las obras de Regina Gimenez. Y digo normalmente porque hoy no es el caso. Hoy tenemos, por ejemplo, un objeto que surge del material en crudo para pasar directamente al objeto industrial: se trata de una alfombra. Una alfombra que nos ayuda a no tener frío en los pies y nos invita a especular sobre el trabajo de Regina. El efecto es evidente: tenemos una imagen dada que, a través de una serie de modificaciones –que a menudo tienen más que ver con el acto de extraer que no de añadir-, la utilizamos para producir un objeto cotidiano –una alfombra-. En este caso, el proceso de sustracción se limita al carácter textual de la información, pero manteniendo siempre la apariencia visual de esta.

    Sustituyendo el texto por la línea, encontramos inevitablemente una referencia a Marcel Broodthaers y su Un coup de dés jamais n’abolira le hasard. Image, sin embargo, más allá de la acción gráfica de la negación del texto para transformarlo en imagen; lo que aquí es más remarcable es el estado de lucidez que te permite detectar un objeto de interés en una determinada dirección y hacerle continuar el movimiento hasta el final aprovechando toda la inercia. Me explico: si podemos decir que Broodthaers da una paso más respecto a la dirección que apuntaba la propuesta poética de Mallarmé, aquí, Regina Gimenez hace exactamente lo mismo –de una manera inteligente e irónica- con el camino marcado por la industria: lejos de esconderse, la celebra y produce directamente una alfombra que hace de alfombra. Y es que los objetos que aquí podemos ver cumplen su función y esto provoca que nos hallemos delante de unos objetos sinceros que forman, en conjunto, una exposición sincera³ y, hay que decir también, bastante desordenada. Desordenada porque la carta debería estar en el bar, el vestido en la tienda, y la libreta en la librería. Desordenada porque con este simple gesto, desordena la escala de valores atribuida a los objetos que conforman la exposición4 nivelándolos entre sí y, como si de un readymade envenenado se tratara, transforma las obras de arte en lo que en definitiva son: objetos.

    Enric Farrés Duran

    PD- No os penséis que el cuadro rosa es un cuadro; en realidad es un bolso de un futuro no muy lejano (el secreto industrial no nos permite decir nada más).

    ¹ De hecho, solo hay una: un cuadro que hace de cuadro, colgado en la pared, que de hecho tienen el mismo tamaño que el colchón de matrimonio Queen size; es decir, supera el estándar en tamaño. (Idea brillante de negocio: hacer sábanas con cuadros de Gina).

    ² Ninguna novedad, teniendo en cuenta que precisamente es lo que estamos haciendo desde hace un siglo: mover objetos de un lugar a otro.

    ³ Nos referimos a la sinceridad del mago, aquél que nos demuestra que no hay truco y que lo que estamos viendo es simplemente magia.

    4 La cual nos indica que primero va el cuadro (grande y único), después el vestido (de marca y caro); a continuación, la alfombra (tienes que tener una casa espaciosa y zapatos buenos), después el disco (es una edición limitada), la libreta en las librerías de los museos (tan bonita que sabe mal hacerla servir) y, finalmente, la carta de bar (básicamente, gratuita y que, además de indicar los precios de las bravas, sirve para no ensuciar la mesa).

     

     

     

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