Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

Nuevas lejanías I (2015) Óleo sobre tela. 200 x 220 cm

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

Nuevas lejanías IV (2015) Óleo sobre tela. 200 x 220 cm

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

Nuevas lejanías negro (2015) Óleo sobre tela. 200 x 220 cm

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

Lágrimas (2013) Acrílico sobre madera. 30 x 40 cm c/u

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

S/T (1969). Tinta sobre papel. 61 x 65,5 cm

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

Mondrian (1973) Acrílico sobre tabla. 92,5 x 100 cm

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

S/T (1975) Acrílico sobre lienzo. 100 x 100 cm

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

S/T, 2016. Óleo sobre lienzo. 200 x 220 cm

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Espacios en la mirada" en Centro Cultural Tomás y Valiente CEART, Fuenlabrada (Madrid), 2018

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Espacios en la mirada" en Centro Cultural Tomás y Valiente CEART, Fuenlabrada (Madrid), 2018

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Espacios en la mirada" en Centro Cultural Tomás y Valiente CEART, Fuenlabrada (Madrid), 2018

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Espacios en la mirada" en Centro Cultural Tomás y Valiente CEART, Fuenlabrada (Madrid), 2018

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Soledad Sevilla. Variaciones de una línea, 1966-1986", Centro José Guerrero (Granada), 2015

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Soledad Sevilla. Variaciones de una línea, 1966-1986", Centro José Guerrero (Granada), 2015

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Soledad Sevilla. Nuevas Lejanías", Galería Fernandez-Braso (Madrid), 2015

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Soledad Sevilla. Nuevas Lejanías", Galería Fernandez-Braso (Madrid), 2015

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Arquitectura agrícola", +R Galería (Barcelona), 2013

Soledad Sevilla | Ana Mas Projects

"Arquitectura agrícola", +R Galería (Barcelona), 2013

CV

SOLEDAD SEVILLA

EXPOSICIONES INDIVIDUALES (SELECCIÓN)

2015

Nuevas lejanías. Galería Fernández-Braso. Madrid.

Variaciones de una línea, 1966-1986.Centro José Guerrero de Granada.

2013

GALERIA ESPAI 1 Arquitectura agrícola, Barcelona.

GALERIA ESPAI 2 No todo es azar, Barcelona.

GALERIA ESPAI 3 MyLayne, Barcelona.

2012

Retablo, Galería Soledad Lorenzo, Madrid.

2011-2012

ESCRITO EN LOS CUERPOS CELESTES. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Instalación realizada en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro en Madrid.

2011

Luces de otoño Art Nueve, Murcia.

2010

Retablo. Galería SCQ Santiago de Compostela.

En dos y tres dimensiones. Sala La Nao. Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Santander.

Luces de Agosto. Iberia Art Center. Beijing.

El tiempo vuela. Bienal de Pontevedra. Museo de Pontevedra.

Hilham, Museo nacional de Damasco, Siria.

2008

Transcurso de una obra. Instituto de América de Santa Fe. Santa Fe. Granada.

Obra reciente. Galería Soledad Lorenzo, Madrid.

Las cosas como fueron. Galería Art Nueve, Murcia.

1999

“Soledad Sevilla, Obra reciente”, Galería La Nave, Valencia.

“Soledad Sevilla LUR”, Koldo Mitxelena Kulturenea, San Sebastián.

“Soledad Sevilla, el espacio y el recinto”. IVAM CENTRE DEL CARME. Valencia.

“Soledad Sevilla”. Galería Soledad Lorenzo. Madrid.

“Soledad Sevilla. The Island of the Turtle”. Haim Chanin Fine Arts.

“Soledad Sevilla”. Galería SCQ, Santiago de Compostela.

“Soledad Sevilla: Insomnios”. La Nave Galería. Valencia.

Soledad Sevilla. Galería Senda, Barcelona.

Soledad Sevilla. Sala Robayera. Miengo, Cantabria.

Cuando nada quede. Sólo el mar en los ojos. Sala Amós Salvador, Logroño.

El Rompido. Galería Soledad Lorenzo, Madrid.

Umbrales. Galería Art Nueve, Murcia.

Obra sobre papel. Galería Estiarte. Madrid.

Soledad Sevilla. Galería SCQ, Santiago de Compostela. Ventanas y fronteras. Galería La Nave, Valencia.

Soledad Sevilla. Galería Senda. Barcelona.

1998

Colegio de Arquitectos de Málaga, Málaga.

“El tiempo vuela”, Galería Soledad Lorenzo, Madrid.

1997

Galería La Nave, Valencia.

“Papeles sobre el mar y la albufera”, Galería Sandunga, Granada.

1995

Memoria 1975-1995, Palacio de Velázquez, Madrid Galería Soledad Lorenzo, Madrid.

1994

Galería Theo, Valencia.

1993

Galería Fernando Alcolea, Barcelona.

1991

Sala Luzán, Caja de Ahorros de la Inmaculada, Zaragoza Palacio de los Condes de Gabia, Diputación Provincial, Granada.

Galería Soledad Lorenzo, Madrid.

1989

Galería Rita García, Valencia.

1988

Galería Magda Belloti, Algeciras Galería Soledad Lorenzo, Madrid.

1987

Galería Montenegro, Madrid.

Fundación Rodríguez-Acosta, Granada Galería Palace, Granada.

1985

Museo de Bellas Artes, Málaga.

Museo de Arte Contemporáneo, Sevilla.

1984

Centro Cultual Manuel de Falla, Granada.

1983

Galería Montenegro, Madrid Galería Alençon, Madrid.

1981

Galería Kreisler 2, Madrid.

Massachussetts College of Art, Boston.

1978

Galería Carteia, Algeciras.

Salas de la Dirección Gral. del Patrimonio Artístico, Archivos y Museos, Madrid.

Instituto de Cultura de la Diputación Provincial de Málaga Aula de Cultura de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, Alicante.

1979-80

Salas de la Dirección General del Patrimonio Artístico, Archivos y Museos. Exposición Itinerante.

1976

Galería Ferm, Malmoe (Suecia).

1975

Galería Amadís, Madrid.

1973

Casa Damas, Sevilla. Casa de la Cultura, Huelva.

1969

Galería Trilce, Barcelona 1970 Galería Juana de Aizpuru, Sevilla Galería Daniel, Madrid.

TRABAJOS EN COLECCIONES Y MUSEOS

Fundación Juan March, Madrid.

Colección Testimonio de “La Caixa”, Barcelona.

Banco de España, Madrid.

Patrimonio Nacional.

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Museo de Bellas Artes de Alava, Vitoria.

Diputación de Granada.

Parlamento Europeo.

Künstmuseum Malmöe, Suecia.

Museo de Villafamés, Castellón.

Museo de Arte Abstracto, Cuenca.

Colección Arte del Siglo XX, Casa de la Asegurada, Alicante.

Museo Marugame Hirai de Arte Español Contemporáneo, Marugame, Japón.

Colección Fundesco, Madrid.

Colección Arte Contemporáneo de la Fundación “La Caixa”, Barcelona.

Colección Fundación Argentaria.

IVAM, Valencia.

ARTIUM, Vitoria.

Colección Aena de Arte Contemporáneo.

Colección Repsol, Madrid.

Textos

  • Notas a las variaciones de Soledad Sevilla
    Yolanda Romero
    Exposición en el centro José Guerrero (Granada)

    Variaciones de una línea da titulo a una indagación en los orígenes, modos y procesos creativos de Soledad Sevilla entre los años 1966 y 1986. No es la primera vez que lo que podríamos denominar su periodo geométrico se analiza en una muestra, pero sí lo es que se estudia de modo monográfico. Sin duda, son estos momentos germinales los que marcarán el resto de su quehacer artístico, porque aunque el afán investigador de Sevilla la ha llevado a reinventarse continuamente, determinadas constantes que se pueden entrever en estos inicios aparecerán posteriormente a lo largo de su trayectoria. Una de ellas, apuntada en estos años primeros en obras como MIT line (1980), ha sido la convivencia de la pintura y la instalación, entendidas por la artista como la necesaria y lógica extensión de una sobre la otra, de la obra pictórica sobre el trabajo espacial. Por ello es por lo que hemos querido que este último también estuviera presente a través de una nueva producción: Casa de oro, título de la instalación que forma parte de la muestra.

    1. PERMUTCIONES Y VARIACIONES DE UNA TRAMA

    Los inicios de la práctica artística de Soledad Sevilla se remontan a finales de los años sesenta, en el ámbito de la abstracción de carácter geométrico que se desarrolló en España en torno al centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, y a los grupos de Nueva Generación y Antes del Arte, capitaneados por José Antonio Aguirre y Vicente Aguilera Cerni. Será en ese ambiente donde conectará con otros artistas, como Eusebio Sempere, Manuel Barbadillo, José María Yturralde, Elena Asins, Gerardo Delgado o el Equipo 57, entre otros, y será en esos años cuando participe en las primeras muestras colectivas como miembro del Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas, entre 1969 y 1970. La artista encontrará en este caldo de cultivo un ámbito de reflexión en torno a la abstracción de las formas (y no tanto por el campo de investigación abierto que por los ordenadores, que impulsaba el Centro de Cálculo y que pronto dejan de interesarle), que desarrollará ya en las primeras obras que presentamos en esta exposición.

    En la memoria titulada Permutaciones y variaciones de una trama, que se reproduce a continuación, la artista nos explica en una síntesis de texto y ejemplos visuales cuáles han sido las bases de su proceso creativo original durante casi una década de trabajo, desde finales de los años sesenta hasta 1978. En esos años, las tramas y formas desarrolladas a partir de una hexágono irregular y de sus desplazamientos y superposiciones son la base de una amplia familia de configuraciones geométricas bidimensionales que progresivamente se irán transformando. Como podemos ver en los ejemplos incluidos en aquella memoria, y en los dibujos que hemos reunido en esta exposición, hay un esfuerzo por codificar un sistema basado en pocos elementos: primero el hexágono, y algo más tarde el cuadrado, módulos básicos a partir de los cuales se obtienen otros por desplazamiento, por simetría, por giros de 45,90 o 180 grados, o bien cambiando los colores, como puede observarse en los dibujos realizados con tramas adhesivas sobre papel y en las reproducciones reprográficas hechas a partir de ellos.

    Junto a estas formas modulares que se extienden sobre el papel sugiriendo una multiplicación infinita, Soledad Sevilla aborda también desarrollos realizados solo con elementos lineales, surgidos de la supresión o adición de partes de las figuras reticulares. Será este proceso de simplificación de las estructuras modulares el que finalmente ocupe su investigación y le abra nuevas posibilidades, como las desarrolladas en los dibujos y pinturas que se agrupan bajo el título Estructura simple. Eje diagonal/horizontal, realizadas ya en 1979. Como ella misma apunta en la mencionada memoria: “Con la utilización reiterativa de la línea intento crear un ambiente mágico, móvil y envolvente, lleno de luz y penumbra, que sea en gran manera un espacio ficticio.” Esta reflexión constituye, a mi modo de ver, una declaración de intenciones, un leitmotiv que atraviesa buena parte de su trabajo, especialmente desde finales de los años setenta. La posibilidad que le abre la línea para crear espacios ficticios, aunque muchos de ellos estén inspirados en la realidad, ocupara parte de las series e instalaciones inmediatamente posteriores, como se refleja en la presente muestra. Esta reflexión también nos anuncia ese ir y venir entre polos opuestos tan característico de su práctica artística: lo estático y lo móvil, lo efímero y lo permanente, la luz y la oscuridad, lo positivo y lo negativo, la emoción y la razón, lo real y lo ficticio, la figuración y la abstracción.

    1. MENINAS Y ALHAMBRAS

    Probablemente, el detonante que condujo a Soledad Sevilla a imprimir un nuevo giro a su trabajo fue su estancia en Estados Unidos entre 1980 y 1982, gracias a la beca que el Comité Conjunto Hispano-Norteamericano le concedió durante dos años consecutivos y que le permitiría realizar estudios en Boston y viajar a Nueva York. El ambiente artístico de los años ochenta en nuestro país, como ella misma señalaba en su memoria, no era el más adecuado para continuar con sus experimentaciones sobre las tramas geométricas. Será en Boston donde germinen nuevos modos de abordar su práctica artística. Allí crea las series de Keiko y Stella (esta última, titulada a si en homenaje a uno de sus referentes artísticos, junto con Sol Lewitt, cuya obra podrá conocer de primera mano gracias a su estancia en Norteamérica), allí aborda su primera acción espacial (MIT Line) y allí comienzan a gestarse sus meninas y sus alhambras. Como ha señalado Mar Villaespesa, a partir de ese momento “la línea con la que compone los cuadros – Las meninas, La Alhambra – van a generar la creación y recreación del tema permitiéndole transformar lo formal en sensaciones y sentimientos”. Y es que, aunque estas nuevas series se inscriben aún ene l lenguaje de la geometría y la abstracción, el elemento poético y emocional comienza a tener una mayor presencia.

    En diversas ocasiones la artista ha relatado cómo a partir de las clases recibidas en el Massachussets Institute of Technology (MIT) y en Harvard se reencuentra con una obra clave de la historia de la pintura, Las meninas de Velázquez. Justamente cuando la distancia física respeto a su propia cultura es mayor será cuando se despierte este interés por su historia artística y, en concreto por esa pintura enigmática e inspiradora. Pero a Soledad Sevilla lo que le interesa de esta obra no serán sus relatos, sus personajes o las historias cruzadas que se suceden, sino el espacio, ese lugar donde acontece la escena y que se configura a través de un elemento inmaterial como la luz. Un espacio que la artista construye a base de la superposición de tramas infinitas que, como en el cuadro de Velázquez, terminan envolviendo al espectador.

    Y si el espacio es el fundamento de su serie sobre Las meninas, desarrollada entre 1981-1983 (Y que tiene un claro preludio en la serie de dibujos titulada Belmont, realizada en Boston), también lo será de la serie La Alhambra, que desarrollará a continuación (1985-1987). En este caso, la semilla fueron las clases impartidas por Oleg Grabar sobre el monumento granadino en la Universidad de Harvard, que fructificará años más tarde en su reflexión sobre la arquitectura de la Alhambra: “La magia de las puertas, la magia de los reflejos y la magia de las sombras. Todos ellos transformados en espacio, espacio que se ha intentado fijar en las telas a través de brumas, insinuaciones y luces”. Pero además de la arquitectura, a la artista le interesará otro elemento, esencial en el conjunto alhambreño: el agua, el agua inmóvil de los estanques, que introducirá no solo su interés por los reflejos, por el mundo de lo ilusorio y de los espejos, sino también por otros elementos reales de la naturaleza que paulatinamente aparecerán en sus instalaciones: fuego, humo, tierra.

    Hay aún otro elemento que sin duda tomará mayor presencia en su obra a partir de estos primeros años ochenta, el color. Colores vibrantes, fríos y cálidos, cuyo juego nos recuerda a la pintura de Rothko, dejan adivinar espacios infinitos, luces y sombras, días y noches, sensaciones y sentimientos. Y es que, traspasado el umbral de la forma, la pintura de Soledad Sevilla ya no será solo lo que puede verse.

    1. CASA DE ORO

    Soledad Sevilla desarrolló muy tempranamente un especial interés por hacer realidad el espacio sugerido en sus pinturas a través de instalaciones, ya que estas le permiten introducir la experiencia sensorial en su obra, al tiempo que subrayan la condición efímera e irrepetible del arte. Si la acción MIT Line puede considerarse su primera aproximación a la instalación, vinculada con sus series de dibujos Stella o Keiko, la pieza Fons et origo (1987) bien puede considerarse como la conclusión o extensión de la serie de pinturas inspiradas en el monumento nazarí, una reconstrucción del ambiente mágico e irreal que reflejaban sus lienzos a través del agua estancada y los reflejos luminosos que provocan en ella los hilos de algodón iluminados que la componen. Fons et origo será la primera de una sucesión de instalaciones formadas por hilos (de algodón o de cobre) en las que el espacio y la luz, atrapados y reflejados por esos filamentos, se constituyen en el tema central de su investigación.

    También en Casa de oro, título de la instalación incluida en la presente muestra, la artista ha transformado el patio de una casa morisca de Albaicín gracias al despliegue de una serie de planos paralelos formados por casi mil trescientos hilos de cobre, que colman el ámbito de efectos ópticos y visuales, al tiempo que revelan la materialidad de la luz y del espacio, envolviendo al espectador en una atmósfera cambiante, efímera, según la hora del día o de la noche. También la condición especular de muchas de sus obras se convierte en un elemento constitutivo de Casa de oro, gracias a un falso espejo negro de agua pintado en el centro de la instalación, donde se refleja la arquitectura del patio y los filamentos de cobre que atrapan la luz circundante. Casa de oro encarna, finalmente, esa aproximación física a la obra protagonizada por un espectador que “estaría totalmente envuelto por un espacio inconcluso, misterioso, inabordable” y que constituye un elemento esencial de su trabajo desde los inicios.

    Y es que si el análisis de su periodo geométrico deja entrever determinadas claves de los modos de hacer de Soledad Sevilla, también alumbra su trayectoria actual, ya que aquellos primeros años han establecido una manera de afrontar, de investigar y de entender una práctica poético-artística que se prolonga hasta nuestros días.

  • LA ARTISTA SOLEDAD SEVILLA, PREMIO ARTE Y MECENAZGO
    Flor Gracera de León

    Publicado en EL PAÍS el 28 de febrero de 2014

    Soledad Sevilla (Valencia 1944) se ha sentido siempre cómoda en los grandes espacios, y así lo explica con voz sosegada a través del teléfono tras haberse anunciado que es la ganadora del Premio Arte y Mecenazgo en la categoría de mejor artista de 2014, un galardón que además reconoce la labor de galeristas y coleccionistas, como referentes en “el estímulo de la escena artística española”, como señala la organización. El jurado, compuesto por Francisco Calvo Serraller, María de Corral y Bartomeu Marí, ha destacado de Sevilla “que transita una de las vías excepcionales del arte español: la abstracción ‘racional’, donde forma y color han sido conjugados desde el ámbito de la pintura en los años 70 hasta instalaciones y obras de gran envergadura’. La transformación del espacio, de su percepción, dimensiones y fronteras es precisamente sello de su arte. La distinción está dotada con 50.000 euros, 20.000 de los cuales se destinan a la producción de un libro de artista. Además Sevilla recibirá una escultura de Miquel Barceló especialmente realizada para estos premios que impulsa La Caixa.

    Soledad Sevilla es una creadora que en sus cuarenta años de trayectoria ha combinado la pintura sobre soporte plano con las instalaciones tridimensionales. De la geometría como base ha ido viajando hacia la búsqueda de una experiencia sensorial y orgánica. En ese recorrido, se ha movido además de la investigación conceptual a una emocional y poética. Las mismas preocupaciones artísticas han guiado siempre su hacer profesional: la valenciana explora el espacio, la luz, el color y el tiempo, en un juego en que la percepción llega a experiencia emocional. Receptora de distinciones como el Nacional de Artes Plásticas de 1993 o la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes de 2007, recibe el de Arte y Mecenazgo “con gran satisfacción”. “Considero que valora toda una trayectoria y es muy importante”, relata, mientras se muestra orgullosa de acompañar a las otras tres grandes figuras del arte que lo han logrado. Los Premios Arte y Mecenazgo se crearon en 2011 y desde entonces han reconocido también la obra de Isidoro Valcárcel Medina,Elena Asins y Eva Lootz.

    La Fundación Arte y Mecenazgo resalta la constante investigación por la que se caracteriza la obra de Sevilla, y el lenguaje personal que ha estado patente desde sus comienzos. El jurado considera sobresaliente la coherencia, —sus palabras tranquilas la reafirman—, generosidad e independencia de una artista que ha renunciado a la proyección mediática en su camino. Y ella no niega lo pedregoso de ese recorrido: “Los artistas producimos, trabajamos… mucho de esto no sale a la luz pública, da la impresión de que no trasciende…”. Por eso los premios son importantes, dice, además de la posibilidad que este último le brinda de decidir su libro de artista.  

    La artista ha perseguido un diálogo entre distintas formas de expresión desde que desplegara en 1989 inmensos rollos de papel con elaborada geometría para transformar el campus del M.I.T. (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Otro ejemplo lo da en la serie de pinturas Alhambra(1984-1986), en las que la luz, el agua y las formas en tramas geométricas. Sevilla rinde un homenaje con sus Meninas (1981-1986) a través de la geometría a las dimensiones espaciales del cuadro de Velázquez o hace de la luz otro material en su instalación Toda la torre de 1990, en la que por las tramas de hilos dentro de la Torre de los Guzmanes en La Algaba. 

    La reflexión sobre lo elemental lleva a interrogarse sobre la existencia misma y su condición. En la instalación Escrito en los cuerpos celestes(2012) intervino en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid con una estructura que reafirmaba lo irresoluble del misterio de la vida y recreaba su arquitectura. Su siguiente proyecto será en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga en 2015 que abordará en otra de esas instalaciones que aman los grandes espacios.

     

CerrarExposiciones