Regina Gimenez Iremos al sol

19 Sep 2020 - 21 Feb 2021

Overview

Encuentros #2 Regina Giménez / Sonia Delaunay. Iremos al Sol

Después del primer capítulo dedicado a Ángeles Marco y José Díaz, cuyo diálogo pudo verse en este mismo espacio en el verano de 2019, esta segunda entrega de la serie Encuentros vuelve a poner en relación obras emblemáticas de nuestra colección con el trabajo de artistas destacados del panorama actual. Así, el trabajo pictórico de Regina Gimenez (Barcelona, 1966) se enfrenta, o reacciona, a Costume de Sport, de Sonia Delaunay, una sucinta acuarela realizada en 1915 que reúne muchos de los aspectos más relevantes en la obra de la artista de Odessa.

La obra de Regina Gimenez pertenece al ámbito de la abstracción, algo que parece un hecho irrefutable, pues es en la exploración de la geometría y del color donde residen sus inquietudes estéticas. Tendemos a asumir la abstracción en términos de ilegibilidad, como un espacio opaco que produce una distancia que se nos obliga a salvar a partir de un ejercicio sensitivo e intelectual, pero su obra proyecta una poderosa impronta empático-afectiva que con los años se ha convertido en una de sus más nítidas señas de identidad.

Su trabajo destila un interés por los saberes populares y la pedagogía. ¿Qué entendemos por “saberes populares”? Podríamos definirlo como un acercamiento a modelos de enseñanza basados no tanto en cánones formativos como en registros ficticios y recursos domésticos; una inclinación hacia la literatura y la ilustración infantiles o a la utilización de materiales divulgativos más ligados a lo visual que a lo teórico. Bajo esta luz, disciplinas como la geografía o la ciencia son interpeladas por la artista, que sistematiza sus elementos formales y enfatiza su condición simbólica. La referencia a Delaunay se encuentra en el modo en que ambas artistas desdibujan los límites entre lo pictórico y lo teatral, disciplinas que, en sus respectivas obras, devienen una misma cosa. Significativamente, en el título del proyecto, “Iremos al Sol”, reconocemos un guiño a la célebre biografía de Delaunay, “Nous irons jusqu’au soleil”.

La muestra se enmarca en la voluntad del Museo Patio Herreriano de explorar las diferentes posibilidades expositivas que brindan las relaciones entre el arte y la pedagogía, algo que ya afloró en nuestro programa con la exposición en la que Antonio Ballester Moreno revisitó el legado de Ángel Ferrant. Hay en la obra de Regina Gimenez y en la de Ballester Moreno un interés compartido por formas básicas y colores planos, pero unas y otros rehúyen el acabado depurado, impecable, pues se instalan, por el contrario, en superficies ásperas y toscas, yutes y barros en el madrileño y maderas o rugosos tejidos en la catalana. Ambos artistas trabajan a partir de fórmulas que nacen de la reiteración de los motivos, que en el caso de Gimenez remite a una tradición estética de su entorno, Barcelona, de fuerte raíz conceptual.

Toda la obra de Regina Gimenez se ha fraguado, decíamos, a partir de la observación de formas pedagógicas subalternas. Una visita a su estudio constata la seducción que producen manuales y libros escolares dedicados a la astronomía o a la geografía del mundo. Este material sirve a un mismo tiempo como iconografía y como soporte, pues no es infrecuente que pinte sobre tapas arrancadas de libros cuyas imágenes originales re-evalúa mediante su ya característico espectro cromático. El sol como astro y como fuente de luz es un motivo reiterado. En su concienzuda búsqueda, visible en el carácter serial de toda su obra, nos asomamos a una voluntad de presentar el conocimiento bajo una lógica y una organización metódica. Si no fuera por el uso del color diríamos que es una organización que rehúye lo extravagante.

Secuencias de circunferencias de tamaño decreciente acaparan buena parte de su universo. Nacen de plantillas de metacrilato que ha creado la propia artista y que ha dispuesto en la sala para que sean utilizadas por quienes así lo deseen en un espacio dedicado a la especulación formativa. Mediante la utilización de estas plantillas, Regina Gimenez ha configurado un universo formal y también una suerte de vocabulario a partir de la concatenación de signos que aparecen con reiteración en sus maderas, lienzos, grabados o tejidos. En esta muestra vallisoletana, el tejido es protagonista, con grandes superficies que cuelgan de los altísimos techos de la sala 8, y que transforman notablemente el espacio, sometido ahora a una teatralización radical.

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