Soledad Sevilla No todo es azar

05 febr. - 24 oct. 2021
No todo es azar

Overview

Soledad Sevilla, que en 2020 recibió el Premio Velázquez, el más importante dedicado a los artistas vivos españoles, portugueses y latinoamericanos, decidió donar una parte muy importante de su producción artística al CAAC el año pasado. En total fueron más de 60 obras, entre pinturas, instalaciones, dibujos y maquetas, fechadas entre 1975 y 2013. La artista, que siempre ha tenido una estrecha relación con Andalucía, puesto que vive entre Granada y Madrid, se ha sentido siempre muy próxima a la escena artística andaluza, siendo lugares como la Alhambra o El Rompido desencadenantes de algunas de sus series más conocidas. En el amplio conjunto cedido destacan las piezas de carácter pictórico que son mayoritariamente obras de formato monumental, junto a siete grandes instalaciones, además de maquetas y dibujos.

En el C3A se presenta por primera vez una selección de esta donación compuesta principalmente por dos conjuntos: el que tiene a los muros vegetales como punto de partida y, por otro, el inspirado en los secaderos de tabaco de la Vega de Granada. En ambas series la abstracción y la repetición perviven y se acentúan para acabar proporcionando a estos paisajes cierto sentido naturalista. Junto a ellas, se ha seleccionado un amplio número de maquetas de algunas de sus instalaciones, género en el que es pionera y una de sus exponentes más destacadas.

La contemplación de un muro vegetal una tarde en Granada, donde una hiedra cubría por completo una tapia y la brisa movía sus hojas, es el inicio de las instalaciones El tiempo vuela (1998) y Te llamaré hoja (2005), pero también de Apamea (1999), un gran lienzo cuyo título hace referencia a una antigua ciudad siria. La creación se estimula con la mirada, así lo ha escrito Soledad Sevilla y así ocurrió con la visión de la arquitectura de unos secaderos, que es de donde parte una de las series pictóricas más importantes de su trayectoria de la que aquí se exponen los Retablos A y B (2009), junto a Apóstoles blancos (2008) y la instalación Arquitectura agrícola (2013). Como queda de manifiesto en su larga y fructífera carrera, su investigación constante y su incansable hacer demuestra que, como la obra que abre la muestra, No todo es azar.

 

Juan Antonio Álvarez Reyes, comisario

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