Lucía C. Pino Nadie sabe que los gérmenes acaban de llegar

18 Feb - 17 Abr 2020
Nadie sabe que los gérmenes acaban de llegar

Overview

INTRODUCCIÓN → Hace un año, Lucía y Adriana descubrieron por accidente un artículo de Octavio Paz, titulado Inteligencias extraterrestres y demiurgos, bacterias y dinosaurios (1982)¹. Este ensayo, entre lo científico y lo ficticio, nacía de la lectura del libro de Francis Crick Life itself, its Origin and Nature (1981). 

Siguiendo punto por punto las suposiciones de Crick, Paz repasaba diferentes teorías acerca del origen de la vida humana en el planeta Tierra. Desde el prodigioso Big Bang hasta las hipótesis científicas que cuestionan en qué lugar del universo pudo haberse originado la vida. Ante el gran enigma, sostuvo Paz en su artículo, los antiguos desarrollaron varias respuestas, y una, la platónica, postuló la existencia de un demiurgo². Sin embargo, la teoría defendida por Crick, y más tarde comentada por Paz, es la siguiente: una alta civilización extraterrestre, encontrándose muy cerca de la extinción de su especie, habría esparcido en el universo microorganismos en una suerte de navío espacial³. Estos gérmenes habrían llegado al planeta Tierra y aquí, gracias a una serie de contingencias que Crick define con la expresión de happy accidents⁴, habrían surgido las primeras formas de vida. 

En un futuro siempre más ininteligible, dominado por la inquietud de un apocalipsis (¿Ecológico? ¿Político? ¿Bíblico?) que nos encuentra desprevenidas, ¿qué importancia tiene reafirmar el postulado de Crick: «Cada civilización −también la nuestra− está condenada a extinguirse precisamente en el planeta en donde nació y creció»? Y si aceptamos esta teoría, ¿enviaremos nosotras vida a otro planeta como los extraterrestres hicieron hace 14.000 miles de millones de años? ¿Repetiremos la historia de nuestros demiurgos?

Lejos de arrojar luz sobre estos interrogantes, la teoría de Crick nos devuelve a nosotras mismas, a una circularidad de la cual es imposible eximirse. Por un lado, nos invita a imaginarnos en el acto de lanzar microorganismos al universo, en el desesperado intento de proteger nuestra civilización. Al mismo tiempo, sugiere un estado en el cual la materia ya existente, las moléculas y gérmenes se combinan con uno o más factores ignotos en la creación de nueva vida.

La exposición se plantea como un recorrido circular y fluido entre lo científico y lo poético, cuyo propósito es el de evocar una visión: tres posibles escenarios generados a partir de una Panspermia Dirigida desde la Tierra hacia otro planeta, quizás a otra galaxia. Aquí los rastros de una humanidad pasada y las condiciones materiales y morfológicas de una dimensión semejante (y a la vez ajena) a la nuestra coexisten.

Como afirma Fabienne Bradu: «Cuando terminan los avances agigantados de la ciencia, allí comienza la intuición instantánea y susurrante de la poesía»⁵.

 

 

 

1- Lucía lo encuentra publicado en PAZ, Octavio, 1983. Sombras de obras. Barcelona: Seix Barral.

2- Paz establece una analogía entre la alta civilización extraterrestre y la noción del demiurgo desarrollada por Platón y, posteriormente, por la filosofía gnóstica. Así, la teoría de Crick constituiría una suerte de versión moderna del demiurgo del Timeo, «[quien] combina, ya que no las almas y sus propiedades, las moléculas y los ácidos para reproducir ( imitar) la vida y enviarla a este planeta» En PAZ, Octavio, Op. cit., p.157.

3- Esta teoría se conoce bajo el nombre de Panspermia (del gr. πανσπερμία panspermía ‘mezcla de semillas de todas especies’). La RAE define Panspermia como aquella «doctrina que sostiene hallarse difundidos por todas partes gérmenes de seres organizados que no se desarrollan hasta encontrar circunstancias favorables para ello». En Real Academia Española, 2019. Diccionario de la lengua española [en línea]. Disponible en: https://dle.rae.es/panspermia [consulta: 6 de enero de 2020]. En concreto, Crick y Orgel defienden la teoría de la Panspermia Dirigida, es decir el envío deliberado de microorganismos desde un punto remoto hacia la Tierra.

4- Se trata de aquellos accidentes felices que la ciencia introdujo en su vocabulario para referirse «no a un fenómeno sin causa sino a un hecho excepcional y que es el resultado de la conjunción, poco frecuente o improbable, de ciertas circunstancias». En PAZ, Octavio, Op. cit., p.151.

5- BRADU, Fabienne, 2004. Los puentes de la traducción. Octavio Paz y la poesía francesa. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, p. 172.

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